
Has sido mi primavera, mi día de lluvia, mi brisa de verano. Apareciste sigilosa sin avisar, entre las hojas, entre los árboles, llenándolo de colores. Yo te esperaba… ¡Y cuánto te esperaba! Yo caminaba entre la gente, buscando algún rostro, tal vez el tuyo, en donde anidar todos estos besos, yo caminaba con el sol en la frente y los ojos pequeños, los cerraba cada tanto para mirar hacia adentro y podía ver ese corazón, que seguía ahí susurrando canciones, escondiéndome el secreto, de que por esas cosas de la vida, te iba encontrar…justo en esa esquina. Apareciste de a poquito, algunas gotitas en mi pecho, de a poquito barriendo mis miedos, limpiando mis heridas, gotitas de silencio y de cariño, bañando mis días. Me sentaba y miraba el cielo, el sol me sonreía, bajaba la cabeza y cruzaba mis manos, podía hacerlo, ya que estaban vacías, pero hace tanto que no lo hago, es que desde que estás a mi lado se han llenado de caricias. Apareciste aliviando el llanto, trajiste calma y dulzura, moviendo todo eso que estaba quieto. Es hora de seguir camino, volver a casa, cantar bajito… que lindo es saber que estás conmigo.



